El flujo
de energía en los ecosistemas es unidireccional
Va desde los organismos productores hasta los consumidores primarios
y secundarios y descomponedores.
De toda la
energía que entra en un nivel, sólo una pequeña
parte podrá ser aprovechada por los seres del siguiente
nivel ya que en cada uno se aprovecha la energía entrante
en el mantenimiento de las propias estructuras y funciones y se
disipa en forma de calor.
Los restos
no asimilados y cadáveres son aprovechados por descomponedores
y la energía se pierde de nuevo en forma de calor.
La energía
núnca puede reciclarse. La entropía siempre aumenta
Los materiales
que constituyen los seres vivos si se reciclan.
Su cantidad total en nuestro planeta permanece constante.
Por
ejemplo un átomo de carbono que hoy forma parte del carbonato
cálcico de una caliza, puede pasar a la atmósfera
en forma de dióxido de carbono por un fenómeno
de descarbonatación, de ahí, puede ser fijado
y transformado en glucosa por un vegetal, que al ser consumido
proporcionará esa materia orgánica a un herbívoro,
que puede degradar esa glucosa por respiración hasta
dióxido de carbono que pase de nuevo a la atmósfera.
Un mismo
átomo puede, a lo largo del tiempo, formar parte de la
atmósfera, biosfera, geosfera, hidrofera.
De ahí el nombre de ciclo, por el reciclaje y la no unidireccionalidad,
y biogeoquímico porque un mismo átomo puede formar
parte de distintos sistemas.
Por su importancia
para la vida, los más relevantes son los ciclos del carbono,
nitrógeno, azufre y fósforo.
Estos elementos pasan de los seres vivos a los distintos compartimentos
del planeta (suelo, agua, aire), y de allí de nuevo a los
seres vivos.
En este paso, tienen especial importancia los microorganismos,
algunos por su función descomponedora y mineralizadora.