Los factores
que influyen en la posibilidad de plegamiento de un material y el
tipo concreto de pliegue que va a sufrir son diversos, siendo los
más importantes:
- La intensidad
del esfuerzo al que es sometido el material
- La naturaleza
de los materiales (más plásticos o más rígidos),
- La presión
litostática a la que están sometidos los materiales
y la temperatura.
Tanto la presión
como la temperatura actúan aumentando la ductilidad de las
rocas de modo que es necesario más esfuerzo para producir
su rotura y menos para producir su plegamiento.
Estas circunstancia
provocan que sólo excepcionalmente se produzcan pliegues
en superficie, pues las temperaturas y presiones son insuficientes
y la zona sufre fracturas.
En zonas profundas
de la corteza el caso es el contrario, las presiones y temperaturas
altas propician el plegamiento e impiden las roturas en las rocas.
Los mecanismos
concretos de formación de pliegues en la Tierra son variados
pueden ser debidos a esfuerzos tectónicos o gravitacionales.
La mayoría
de los pliegues se forman por esfuerzos tectónicos
compresivos.
Estas fuerzas acortan y engruesan el terreno dejando pliegues en
materiales plásticos.
La estructura típica es la alternancia de anticlinales y
sinclinales.
Si los esfuerzos
son poco importantes los pliegues son abiertos y rectos.
Si los esfuerzos son importantes se forman pliegues inclinados,
tumbados o incluso invertidos y más apretados.
También
producen pliegues los movimientos tectónicos verticales y
el ascenso a la superficie de masas de rocas plásticas (diapiros).
En estos casos los pliegues suelen ser amplios.
Los esfuerzos
distensivos producen pliegues tan amplios y abiertos que no son
detectables.
Los esfuerzos
no tectónicos son capaces también de formar
pliegues.
Los mecanismos
más frecuentes son el deslizamiento por gravedad de materiales
plásticos y la compactación diferencial de sedimentos.