La
sobreexplotación de recursos de origen biológico
es especialmente notable en las pesquerías.
Se
capturan organismos silvestres, no cultivados, por lo que
el esfuerzo pesquero hace disminuir su número, al
principio de manera lenta pero luego más brusca porque
los organismos supervivientes no son capaces de renovar
la población a un ritmo equivalente al de las capturas.
El
esfuerzo pesquero aumneta pero las capturas disminuyen.
Puede
llegarse a un equilibrio a partir del cual la pesca ya no
es rentable. A veces se sobrepasa incluso este equilibrio
en flotas subvencionadas.