Basándose
en principios como el de superposición de estratos y suponiendo
condiciones semejantes a las actuales que la edad de la Tierra sería
de unos 96 millones de años.
Basándose
en el enfriamiento de los materiales Comte du Buffon calculó
una edad de unos 75 000 años.
En 1830 Charles
Lyell, basado en algunas ideas previas de James Hutton, propuso
la dea de una Tierra en constante cambio con un ritmo constante.
Esta idea era muy diferente de la estática con catástrofes
previa en geología
Basándose en esa idea la Tierra debía de tener según
diferentes cálculos varios cientos o miles de millones de
años.
La teoría
de Lyell era compatible con la evolución biológica
pero a finales del siglo XIX Lord Kelvin calculó la edad
de la Tierra soponiendo que había estado totalmente fundida
deduciendo una edad de entre 20 y 400 millones de años. Incompatible
con el uniformismo y la teoría de la Evolución.
El error de
Kelvin fue el decopnocimiento de una fuente de calor del interior
terrestre: la desintegración radioactiva.