| El
ejercicio físico, dependiendo de su intensidad, genera unas
demandas extras de energía principalmente para el metabolismo
del músculo esquelético pero también en otros
órganos y tejidos como corazón, la piel, conjuntivos...
Esta demanda
de energía ha de ser atendida por los aportes energéticos
del alimento.
- Mayor apetito
de sustancias ricas en energía, especialmente de polisacáridos
- Mayora apetencia
de agua y sustancias ricas en este líquido
- Mayor metabolismo
de los alimentos
- Aumento
de la masa muscular y disminución de la grasa corporal.
Por otra parte
se ha demostrado que el ejercicio físico aeróbico
cambia las proporciones entre las proteínas transportadoras
de lípidos de modo que las VDL de las personas que realizan
deporte de manera habitual son menos numerosas y de mayor tamaño
y las de las personas sedentarias menores y más abundantes.
Este mayor número incrementa los problemas circulatorios
(aterosclerosis...) de los individuos poco activos.
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