En presencia del ión
calcio (Ca++) y de ATP en el citoplasma, las células musculares
se contraen al avanzar las cabezas de miosina sobre los filamentos
de actina.
Si se elimina el ión
Ca del citoplasma una proteína impide la fijación
de la miosina a la actina de modo que la fibra se relaja.
En ausencia de ATP
la miosina no puede separarse de la actina de modo que la fibra
queda fija y sin movimiento.
Este es el motivo por el cual los animales quedan rígidos
unos minutos tras la muerte (rigor mortis)
Las células
musculares deben controlar, pues, la concentración de Ca
en el citoplasma.
Si se busca una contración y relajación rápida,
como ocurre en el músculo esqueléticos, las concentraciones
deben crecer rápida y homogéneamente en la célula,
por lo que el Ca deberá invadir toda la célula en
fracciones de segundo.
El secuestro de Ca también debe ser muy rápido en
la relajación.
Movimiento de actina y miosina